¿Qué es el color?

El color es una sensación

Como vimos en el apartado Qué es la luz, la luz es una forma de energía, de radiación electromagnética, que viaja a una velocidad altísima. Se llama luz visible a la radiación electromagnética que pueden captar nuestros ojos.

Nuestros ojos son capaces de captar una parte muy pequeña del espectro que abarca toda la radiación electromagnética. Captamos un rango de energías, de longitud de onda entre 380 nm y 780 nm. Cuando esta luz llega a unas células muy pequeñas que hay en la retina, en el interior del ojo, llamadas conos, se envía un mensaje al cerebro, que interpreta como una sensación.

A esa sensación la llamamos color.

Espectro electromagnético

Que una luz sea roja, verde o de otro color depende de su energía o, dicho de otro modo, de la longitud de onda de la radiación que llega a nuestros ojos. La energía o radiación electromagnética se estudia en el espectro electromagnético, que abarca de las ondas de radios hasta los rayos X y los rayos gamma. La luz visible estaría entre los 380 y los 780 nanometros aproximadamente. La luz azul se sitúa en torno a los 450 nm, la verde alrededor de los 550, la amarilla en los 580 y la roja más cerca de los 700nm.

Dependiendo de la energía de la luz captada, así interpreta el cerebro un color u otro. La luz visible con mayor energía que las personas somos capaces de captar  es la violeta, mientras que la luz menos energética es la roja. Entre medias van, del rojo al violeta, todos los colores del arco iris, en este orden de menor a mayor energía: Rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Diréis que falta el añil, pero, curiosamente, el arco iris no tiene color añil. Esto lo explicaremos próximamente, en otra sección de esta página web.

Otra curiosidad: nuestros ojos están preparados para captar la luz roja, la verde y la azul. ¿De dónde salen entonces las sensaciones de los demás colores? Esto se estudia con la ciencia del color.

La ciencia del color

Llamamos colorimetría o ciencia del color a la disciplina que estudia la percepción del color de forma medible. Algunas de las características que se utilizan para medir la luz son la intensidad o el tono.

Una forma más artística de verlo, sería la del poeta y científico alemán del siglo XVIII, Johann Wolfgang von Goethe, que decía que los colores son acciones y pasiones de la luz. Goethe, como tantos otros predecesores, estudió la teoría del color y se sirvió para ello de su círculo cromático.

Pero, lo que aquí nos interesa sobre todo es: ¿por qué vemos colores?

El color de las cosas

Inocentemente podríamos pensar que los objetos que nos rodean poseen su propio color, porque así los percibimos: de colores. Sin embargo, al igual que los objetos no tienen luz propia, tampoco poseen color.

Si vemos color en las cosas es porque estas, o reflejan una parte de la luz que reciben o la transparentan. Aunque, por simplificar, hablaremos solo de reflexión. Así, una manzana es verde porque absorbe todas la luz menos la que nos genera la sensación del color verde, que es la luz que refleja, precisamente; mientras que si la manzana es roja es porque está reflejando luz que nos genera la sensación del color rojo.

Por otro lado, si vemos un objeto de color negro es porque absorbe todas la luz y no refleja ninguna. Mientras que si lo vemos blanco, es al contrario: porque refleja toda la luz visible, ya que la luz blanca es una mezcla de la luz que genera las sensaciones de todos los colores.

Los colores primarios

La mayoría de colores que conocemos, en realidad son mezcla de distintos colores. Pero, como toda la gama de color se puede realizar a partir de mezcla de distintas cantidades de rojo, verde y azul, esos tres se conocen como colores aditivos primarios (o primarios luz). Son los colores que mejor captan las células sensibles de nuestros ojos. Si mezclamos luz de estos tres colores, obtendríamos el blanco. Si las células sensibles al color (los conos) detectaran otras longitudes de onda diferentes, los colores primarios no serían los que conocemos, sino otros. Por ejemplo, esto les ocurre a los patos que, además, ¡son sensibles a cinco colores primarios!

Se conocen como colores aditivos secundarios o primarios pigmento (o sustractivos primarios) a los que absorben la luz de los colores primarios. Serían el amarillo, que absorbe el azul; el cyan, que absorbe el rojo; y el magenta, que absorbe el verde. Curiosamente, estos colores secundarios se consideran primarios cuando pintamos con pigmentos. Puedes encontrar a los colores primarios pigmento en los cartuchos de tinta de las impresoras a color, que se basan en ellos para imprimir. 

Experimentos sobre el color

Sombras de color

Materiales:

  • Tres focos de colores: azul, verde y rojo
  • De no tener focos, pueden fabricarse con: linternas, filtros de color y clips de metal

Etapas:

- Preparamos los tres focos: verde, azul y rojo.

- Apagamos la luz.

- Apuntamos a una pared con el foco verde y el rojo, después con el verde y el azul y por último con el rojo y el azul. ¿Qué colores aparecen?

- Ahora apuntamos con los tres focos al mismo tiempo. ¿Qué vemos ahora?

- Con los tres focos encendidos, apuntando hacia la misma pared, ponemos entre medias un objeto. La mano también puede servir. ¿De qué colores aparece la sombra?

Explicación:

Los colores que vemos en la naturaleza se pueden descomponer en tres colores primarios: el verde, el rojo y el azul, en los que están especializadas las células sensibles a la luz de nuestros ojos.

Cuando hacemos mezclas de colores primarios, nos salen los colores secundarios: amarillo (cuando usamos el foco verde y rojo), magenta (cuando usamos el foco rojo y azul) y cyan (cuando usamos el foco verde y azul).

Al utilizar los tres focos al mismo tiempo, nos sale la luz blanca, que es la que contiene todos los colores. Sin embargo, al colocar un objeto delante, se revelan en las sombras de nuevo el amarillo, el magenta y el cyan.

Lo más curioso es que si hablamos de pigmentos en lugar de luz, los colores primarios serían el amarillo, el magenta y el cyan; que mezclándonos nos darían el verde, el rojo y el azul. Otra forma de decirlo es que los colores primarios de la luz son los secundarios de los pigmentos, y viceversa.