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Eclipses de Luna
La Luna se introduce en la sombra de la Tierra y se oscurece, pero no del todo, porque parte de la luz del Sol ilumina el espacio que hay detrás de la Tierra. La refracción de la luz debida a los gases de nuestra atmósfera dispersa (refleja) especialmente la luz azul que recibe del Sol, pero deja pasar una gran parte de la luz más rojiza. Por eso vemos lo que se conoce como luna de sangre. No debe confundirse con la salida de Luna sobre un horizonte cargado de humedad, que produce también el efecto de enrojecimiento de la Luna. En este caso, en realidad, somos nosotros los únicos que vemos a la Luna de color rojo, porque sigue estando blanca en el espacio. Por el contrario, en los eclipses lunares, la Luna está realmente iluminada por luz rojiza.
La coloración de los eclipses es variable (se habla de la escala de Danjon) porque no siempre pasa por la parte central de nuestra sombra, o porque la atmósfera de la Tierra no presenta siempre la misma capacidad de dispersión de la luz solar. Por estos motivos la coloración de la luna de sangre a veces no es tan roja y es más marrón. Cabe señalar también que una parte de la Luna puede quedar iluminada por un tono azulado, que algunos atribuyen a la distinta dispersión de la luz que ofrece la capa de ozono.
A lo largo del siglo XXI ocurrirán 230 eclipses lunares, de los cuales 85 serán totales, 58 parciales y 87 penumbrales.

Configuración de la Tierra y la Luna durante un eclipse lunar.
Visibilidad de los eclipses
Al contrario de lo que ocurre durante los eclipses de Sol, que solo se pueden disfrutar si te encuentras exactamente dentro de la sombra de la Luna, los eclipses lunares se pueden contemplar desde más de la mitad de la Tierra, desde todos los lugares desde lo que sea visible la Luna en las más de 5 horas y media que puede durar el fenómeno, contando con la fase penumbral, que es la que se extiende más en el tiempo.
El eclipse de Colón
Cristobal Colón tuvo serios problemas durante su cuarto viaje por América, en el año 1503. No solamente con sus barcos, sino con los indígenas que vivían en las tierras que él pretendía ocupar. Afortunadamente para él y para su expedición, descubrió en los libros que se llevó al viaje se informaba de un eclipse total de Luna el 29 de febrero de 1504, hecho que aprovechó para engañar a los indios y ganarse su respeto. Una historia que, por cierto, inspiró a Hergé para una aventura de Tintín, en la que este aprovechaba un eclipse de Sol para hacer algo parecido.

Mapa de visibilidad de un eclipse lunar del Instituto Geográfico Nacional, en este caso no visible desde España.
Eclipses totales de Luna
La sombra de la Tierra, al igual que la sombra de la Luna, tiene una zona de umbra (la más central y oscura) y otra zona de penumbra, (más exterior y menos oscura). La Luna es bastante más pequeña que la penumbra e incluso que la umbra de la Tierra, por lo que queda fácilmente cubierta completamente en sus pasos en fase de Luna llena cerca del nodo de la órbita. Cuando la Luna pasa por la umbra y se cubre del todo, hablamos de un eclipse total de Luna.
La fase total, es decir, la Luna de sangre, puede durar más de una hora, en algunos casos.
Eclipses penumbrales
En los eclipses penumbrales, mucho menos vistosos porque la Luna apenas llega a oscurecerse un poco, y porque no se la ve de ese color tan llamativo del que se tiñe en los totales. Pueden llegar a durar más de 5 horas y media, contando con el tiempo de la totalidad.
Eclipses parciales
Si nuestro satélite no atraviesa completamente la umbra o la penumbra de la Tierra (dependiendo del tipo de fenómeno), se habla de eclipse parcial.

Distintos tipos de eclipse lunar.
