

Fue descubierto el 1 de junio de 2025 por una red de vigilancia de asteroides peligrosos, que busca objetos del espacio que puedan chocar contra nuestro planeta. Afortunadamente, por la trayectoria que describe, está claro que no va a chocar nunca contra la Tierra. En la fotografía que encabeza esta noticia, hecha Dan Barlett el 19 de diciembre, la fecha de su mayor acercamiento, se encontraba a unos 270 millones de kilómetros.
Los cometas son pedazos de hielo que vagan alrededor del Sol, del que normalmente no pueden escapar. Los cometas del Sistema Solar suelen describir órbitas elípticas (la elipse es una figura geométrica que asemeja a un círculo aplastado simétricamente). En el caso de 3I/ATLAS, su trayectoria es hiperbólica (una curva abierta) así que, según entró en el Sistema Solar, se alejará hacia las profundidades del espacio, donde nunca más volveremos a verlo.
Hemos conseguido aterrizar o tomar muestras de muy pocos objetos del espacio y 3I/ATLAS no es precisamente uno de ellos. Pero eso no impide que podamos aprender de qué están hechos los cuerpos celestes. No hay más que analizar la luz que emiten o que reflejan del Sol, separando cuidadosamente los colores que la componen lo máximo posible.
Mediante esta técnica hemos logrado averiguar que 3I/ATLAS está compuesto de, al menos, agua, monóxido de carbono, dióxido de carbono, azufre y oxígeno, de acuerdo con diversos estudios que se han publicado.
3I/ATLAS no es precisamente un cometa grande. Se estima que su núcleo debe de medir un kilómetro.

El cometa 3I/ATLAS fotografiado por Jorge A. Vázquez el 22 de julio, cuando estaba a unos 450 millones de kilómetros de la Tierra.

El cometa 3I/ATLAS captado sobre el fondo estrellado de la constelación de Leo. Fotografiado por Jorge A. Vázquez.
Pasa tan lejos de la Tierra que no podemos observarlo sin un gran telescopio.
El primer objeto interestelar detectado en la historia fue Omuamua, que pasó por el Sistema Solar en 2017, con un máximo acercamiento al Sol el 9 de septiembre de ese año.
Lo que se observa y su manera de comportarse es todo perfectamente compatible con lo que se esperaría de un cometa venido de otra estrella, así que no hace falta inventar ideas disparatadas para explicar su origen.
Lamentablemente, algunas personas han intentado aprovechar el momento de fama de este pequeño cometa para recibir la atención de los medios.
Y es que siempre es más fácil inventar una mentira para que le hagan a uno un poquito de caso, en lugar de trabajar seriamente para ayudar a la comunidad mejorando nuestro conocimiento del Universo.